28 octubre, 2020

¿Qué tiene de especial la mejor patata frita del mundo?

Una patata frita de calidad se disfruta con todos los sentidos: con la vista por su color, con el tacto por su textura, con el olfato por su aroma, con el oído por ese ruido característico que hace al crujir y por el sabor por su suavidad e intensidad. Por eso es tan difícil conseguir la patata frita perfecta.

El punto exacto no se consigue por casualidad, requiere que se conjuguen toda una serie de factores que son los que darán a la patata frita todo su sabor y su cuerpo. Eso es lo que marca la diferencia y es por lo que en Aperitivos La Real hemos trabajado con ahínco hasta conseguir una patata frita inigualable.

¿Por qué las patatas de La Real son tan especiales?

En Aperitivos La Real lo sabemos bien: una buena patata frita debe estar cuidada desde el origen, mucho antes de que llegue a la freidora. Sin una materia prima de calidad poco se puede hacer. No todas las patatas sirven para un proceso que parece sencillo, pero que realmente no lo es. Es importante que el producto sea de gran calidad y que se elija con cuidado para que no pierda características durante la elaboración y antes de llegar al consumidor.

También influye, y mucho, el corte. Si es muy fino, la patata frita se quebrará con gran facilidad. Si es muy grueso se corre el riesgo de que no quede crujiente o absorba demasiado aceite. Solo un corte perfecto asegura todo el sabor y la consistencia de la mejor patata frita.

El siguiente paso para elaborar la mejor patata frita es decisivo: la fritura. ¿Que se necesita? En primer lugar, buenos aceites. Se deben elegir con tanto cuidado como la patata y deben ser siempre de la máxima calidad. Nosotros hemos optado por la mezcla de aceite de oliva y de girasol, que aporta un matiz y una suavidad al paladar muy característicos.

No solo los aceites, un control riguroso de la temperatura idónea en todo el proceso es fundamental para que la patata frita quede en su punto exacto, con textura, dorada y crujiente. Y, junto a ello, el elemento imprescindible: que la patata se fría al estilo tradicional, en sartén y de forma artesanal, como se ha hecho siempre, en lugar de usar freidoras industriales.

Es con un proceso como este, en el que se cuida con esmero cada paso, como se consigue la mejor patata frita. Hablamos de una patata que no solo tiene el color, el sabor y la textura ideales. Es una patata que se conserva en perfectas condiciones durante más tiempo, sin reblandecerse ni perder sabor. Y este aspecto es especialmente importante cuando se va a vender a granel.

Solas o bien acompañadas

Cuando una patata frita es de gran calidad, es perfecta para tomarla sola. Es la mejor forma de percibir todos esos matices presentes en su sabor y en su aroma que la hacen diferente. ¿El resultado? Que es imposible no repetir, como ocurre con las patatas elaboradas por La Real.

La nuestra, la mejor patata frita, además, permite infinidad de maridajes gracias a su textura y consistencia. En el caso de aperitivos, combina bien con encurtidos, con mejillones o con boquerones en vinagre y es fantástica para picotear con salsas variadas. Por supuesto, siempre es un buen acompañamiento en platos muy variados. Y en lo que respecta a bebidas, una buena patata frita se lleva bien con todo tipo de refrescos, con vinos e incluso hay quien aprecia la mezcla de sabor con espumosos y con champán.

Degustar la mejor patata frita, sola o acompañada, es una experiencia gourmet que aprecian incluso los paladares más exquisitos, pero que Aperitivos La Real pone al alcance de todo el mundo. Una deliciosa tentación.

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