3 marzo, 2020

¿Cómo logramos las mejores Patatas Fritas del mercado? Conócelo!

Las patatas fritas son uno de esos aperitivos indispensables que gustan a todos, sin importar su edad o condición. Sencillas y deliciosas, pocos pueden resistirse a ellas cuando las tienen a mano. Sin embargo, basta con probar algunas para darse cuenta de que no todas son iguales, y las que elaboramos en La Real son muy, muy especiales.

¿Por qué son diferentes? Dos aspectos, el sabor y la textura, son los que hacen que nuestras patatas fritas sean tan irresistibles. Pero conseguir una patata crujiente, con un aroma definido y un gusto delicioso no es sencillo. La base son las mejores materias primas, pero en el proceso también se necesitan mucho cariño y sabiduría, la que nos marca la tradición.

Cuidamos todos los detalles

No todas las patatas sirven para freír, lo sabemos. Por eso, las elegimos cuidadosamente. Solo utilizamos el mejor producto nacional y con unas características muy concretas que nos permitan obtener unas patatas fritas de la mejor calidad. Y no nos limitamos a elegirlas, sino que nos implicamos en todo el proceso de producción, desde el cultivo a la recolección, antes de seleccionar solo las más adecuadas.

Pero de nada serviría una buena patata si no se utilizan los mejores aceites en la fritura. Y en ese sentido, nuestro compromiso con la calidad nos sirve de guía para seleccionar ese otro ingrediente indispensable en el proceso de elaboración de las patatas fritas.

De esta manera, trabajamos solo con proveedores capaces de suministrarnos las mejores materias primas del mercado nacional, controlando cada paso del proceso para mantener los mejores estándares de calidad. Ese es uno de los secretos de que nuestras patatas fritas sean las mejores, pero no es el único.

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Patatas fritas como las de toda la vida

En la elaboración de las patatas fritas seguimos la tradición. Las nuestras son unas patatas fritas en las que ponemos todo el afecto que se merecen nuestro producto y nuestros clientes. Y lo hacemos en cada fase.

Cuidamos el corte, ni muy grueso ni muy fino, para que la patata se fría conservando su sabor. Después, las freímos en una mezcla de aceites de girasol y oliva para lograr ese aroma tan especial que tienen nuestras patatas fritas. Y aún queda otro aspecto importante: unas temperaturas y unos tiempos medidos al detalle para que el resultado sea espectacular.

Pero la tradición no está reñida con la modernidad. El éxito de nuestras patatas fritas tiene un secreto más: un personal magníficamente cualificado, que conoce a la perfección cada detalle del proceso y que, además, cuenta con formación continua. Una formación que encuentra el complemento perfecto en modernos equipos, herramientas e instalaciones.

De la fábrica al consumidor

No solo cuidamos la elaboración de nuestras patatas fritas, también todo lo que tiene que ver con su transporte a los puntos de venta. Todos nuestros esfuerzos se dirigen a que el consumidor pueda disfrutar del producto siempre en las mejores condiciones de conservación, a pesar de que se comercialice a granel.

¿Y qué es lo que se va a degustar? Sin duda, las mejores patatas fritas que se pueden encontrar hoy en el mercado. Patatas crujientes, con la textura exacta para deshacerse en la boca y provocar una explosión de sabor. Un sabor que ha conseguido enamorar incluso a los paladares más exigentes, que tiene el sabor de la patata más auténtica con el punto exacto de sal.

Esas patatas fritas solo se pueden conseguir eligiendo con minuciosidad la mejor materia prima, mimando cada momento del proceso, con un objetivo: conseguir que esos momentos en los que se comparten nuestras patatas fritas sean tan especiales como ellas.

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